El mirador del oso andino

Fecha: 11 de Febrero de 2018

 

Nos fuimos con Vero a visitar un lugar que yo había visto por internet hace tiempo. Una casita perdida en un pueblo cercano de Ibarra llamado San José de Sigsipamba. Las imágenes casi diarias de avistamientos de oso de anteojos promocionadas en su facebook llamaban la atención e incitaban a ir hacia allá.

 

Cuando llegamos, anocheciendo, nos estaba esperando Danilo, entusiasmado y ansioso por mostrarnos los osos de anteojos que se pueden ver al otro lado de la quebrada a la que da su propiedad. Cenamos un plato tradicional mientras escuchamos mil historias del lugar y vimos los múltiples vídeos que él quiso enseñarnos.

 

Por la mañana nos despertaron con urgencia pidiéndonos que “como estuviésemos” fuésemos corriendo hasta esta quebrada por la que pasa el río Pirque en lo más profundo. Desde allí, y con las primeras luces de la mañana, pudimos ver cómo los osos se iban despertando de los lugares donde habían dormido (unos) o bajaban desde la zona más alejada de páramo (otros). Estuvimos varias horas mirando el otro lado de la quebrada, una zona de bosque en la que se han cultivado diferentes sembríos como maíz o aguacate, y pudimos llegar a ver hasta séis osos al mismo tiempo, a los que Danilo reconoce y ha puesto nombre.

 

Aunque se les ve pequeños y están lejos del alcance de la cámara fotográfica, es muy entretenido verles y uno pasa un muy buen rato escuchando a Danilo hablar y contando cómo fue que se dio cuenta de que esto ocurría todos los días enfrente de su cara y él nunca se había percatado. Los osos se dedican a comer aguacates y maíces tranquilamente, a moverse como locos de un lugar a otro y finalmente por la tarde a echarse a descansar en las higueras que hay al pie del río, donde si uno es atrevido y se encuentra con fuerzas de bajar y subir la quebrada, puede verlos de cerca.

 

Lo curioso de este lugar, es que la gente de la zona no va por ver a los osos principalmente, sino por lanzarse desde un columpio un poco rudimentario que Danilo ha colocado al borde del precipicio. Yo no me atreví a lanzarme, pero la gente hacía cola para disfrutar esta aventura.

 

 

 

 

 

 

 

 

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