Jaén, la joya desconocida

Como adelantaba en la entrada anterior, llegamos a Jaén por la noche, y allí nos encontramos con mi amigo Luis, al que llevaba unos 10 años sin ver aproximadamente. Fue un encuentro formidable, como si no hubiese pasado el tiempo, y nos llevó por las calles del Jaén histórico, donde sus amigos estaban pidiendo el aguinaldo vestidos de tuna y paseando al auténtico burrito sabanero, que en este caso no va camino de Belén, sino de Jaén! Conocimos los bares de tapas más míticos de la noche jienense, comimos las mejores tapas y paseamos por múltiples rincones. Además tuvimos mucha suerte, porque la catedral estaba abierta de noche (y con entrada gratuita) debido a que se celebraba el concierto de la Cantoría de Jaén por los últimos días del año y la víspera de la navidad. Nos quedamos un rato escuchando los cantos y salimos para seguir tomando cerveza.