Granada, ahí seguías después de tanto tiempo

Por la mañana subimos hasta la Alhambra, donde visitamos con una sonrisa en la cara todos los recobecos y miradores que uno puede encontrarse en este palacio que ha sobrevivido tantas épocas. Sin duda, lo más alucinante siguen siendo los palacios nazaríes, que junto con la Alcazaba y el Generalife, constituyen un conjunto patrimonio del a humanidad que deja al visitante estupefacto. En medio de todo esto, uno se encuentra el bloque monstruoso construido por Carlos V que rompe la estética del enclave, pero que también forma parte de la historia y es atractivo en su conjunto. 

Casabermeja, Frigiliana y Nerja

Salimos desde Córdoba en dirección a Granada, pero en el camino teníamos muchos lugares que visitar. La primera parada fue en el pequeño pueblo de Casabermeja; un pueblo prácticamente fantasma. Paseamos por sus callejuelas desiertas, rodeamos la iglesia, que estaba cerrada y de repente, cuando ya estábamos a punto de irnos, empezamos a escuchar voces, tumulto, risas… giramos en una esquina y nos encontramos con el centro del jubilado, donde la mayoría de los residentes del pueblo disfrutaban sentados tomando el sol y conversando. Aquí pudimos darnos cuenta en primera persona del famoso envejecimiento de la población rural, donde la mayoría de las personas en edad laboral se han marchado a las grandes ciudades o capitales de provincia. Los viejitos nos miraron con cara de “¿qué se les habrá perdido a estos en nuestro pueblo?” mientras pasábamos de largo a su lado y nos subíamos al coche para seguir bajando hacia Granada. 

Siguiendo las rutas del patrimonio de la humanidad

Desde Málaga, previo desayuno exprés con Virginia y Darío, viejos conocidos de El Salvador y que han sido papás, nos dirigimos hacia Antequera, donde se encuentra el paraje natural de El Torcal, unas formaciones calizas moldeadas por agentes meteorológicos que forman un paisaje kárstico surrealista y precioso. El día fue muy soleado, y aunque frío, permitió disfrutar del paisaje en todo su esplendor. Las carreteras secundarias de montaña que llevan hasta este lugar van mostrando paisajes constantes y tientan a pararse a tomar fotos cada 200 metros.

Sevilla boquiabiertos

A la mañana siguiente, después de hacer visitar por la zona de la Cartuja a mi amigo Jesús, paseamos por la Torre del Oro, la espectacular Plaza de España (perdón por las infinitas fotos), y visitamos la catedral, subiendo a La Giralda, antiguo minarete y reminiscencia de lo que en su día fue la mezquita de Sevilla (siglo XII). La que fue la construcción más alta de la Península Ibérica permite contemplar la ciudad en 360 grados, el río Guadalquivir atravesándola y las mil y una callejuelas del barrio de Santa Cruz. Dentro de la Catedral se encuentra la sepultura de Cristobal Colón, aunque solo hay un 15% aproximadamente de restos humanos, siendo posible que el resto de ellos se encuentren en el “Faro a Colón” de República Dominicana, un mausoleo donde dicen que también está enterrado. Aunque está confirmado que los huesos de Sevilla son suyos, los de Dominicana aún no se han analizado, por lo que todo podría ser.

Pinos, dunas y cámaras en Doñana

Madrugamos para hacer el tour por el parque. Yo recordaba haber ido con unos 12 años en octavo de EGB y nos subieron a unos pequeños autobuses 4×4 que nos metían por las dunas, una aventura total que esperaba repetir. Sin embargo, cuando me puse a averiguar los tours que había, me encontré con que había cientos de operadoras que se llaman de forma semejante y con información confusa. Finalmente opté por una en la que entendía que veríamos las marismas y también las dunas. Cuando salimos nos explicaron que esa ruta no visitaba las dunas y que se metía solamente por las marismas y los bosques de pino. Adicionalmente, la van no era de las que yo recordaba, era simplemente una furgoneta con los cristales empañados. Nos dan un trozo de papel y nos dicen que vayamos limpiando el baho con eso. Así que refunfuñando, y sin poder hacer fotos a través de ese sucio cristal, nos internamos en los bosques de pinos del parque, hasta llegar a las marismas y el centro de interpretación José Antonio Valverde. Por el camino salió el sol y de desempañaron los cristales, pero igualmente, no había ni paradas en lugares clave ni momentos para fotografiar desde fuera de la furgoneta. Desde el centro de interpretación se ven unas lagunas con bastantes aves diferentes, la vista es bonita y en ese rato ya se me pasó un poco el mal humor. Nos dejaron de vuelta en El Rocío, donde visitamos el Santuario de Nuestra Señora del Rocío y paseamos un poco por este pequeño pueblo far west.