Sevilla boquiabiertos

A la mañana siguiente, después de hacer visitar por la zona de la Cartuja a mi amigo Jesús, paseamos por la Torre del Oro, la espectacular Plaza de España (perdón por las infinitas fotos), y visitamos la catedral, subiendo a La Giralda, antiguo minarete y reminiscencia de lo que en su día fue la mezquita de Sevilla (siglo XII). La que fue la construcción más alta de la Península Ibérica permite contemplar la ciudad en 360 grados, el río Guadalquivir atravesándola y las mil y una callejuelas del barrio de Santa Cruz. Dentro de la Catedral se encuentra la sepultura de Cristobal Colón, aunque solo hay un 15% aproximadamente de restos humanos, siendo posible que el resto de ellos se encuentren en el “Faro a Colón” de República Dominicana, un mausoleo donde dicen que también está enterrado. Aunque está confirmado que los huesos de Sevilla son suyos, los de Dominicana aún no se han analizado, por lo que todo podría ser.

Pinos, dunas y cámaras en Doñana

Madrugamos para hacer el tour por el parque. Yo recordaba haber ido con unos 12 años en octavo de EGB y nos subieron a unos pequeños autobuses 4×4 que nos metían por las dunas, una aventura total que esperaba repetir. Sin embargo, cuando me puse a averiguar los tours que había, me encontré con que había cientos de operadoras que se llaman de forma semejante y con información confusa. Finalmente opté por una en la que entendía que veríamos las marismas y también las dunas. Cuando salimos nos explicaron que esa ruta no visitaba las dunas y que se metía solamente por las marismas y los bosques de pino. Adicionalmente, la van no era de las que yo recordaba, era simplemente una furgoneta con los cristales empañados. Nos dan un trozo de papel y nos dicen que vayamos limpiando el baho con eso. Así que refunfuñando, y sin poder hacer fotos a través de ese sucio cristal, nos internamos en los bosques de pinos del parque, hasta llegar a las marismas y el centro de interpretación José Antonio Valverde. Por el camino salió el sol y de desempañaron los cristales, pero igualmente, no había ni paradas en lugares clave ni momentos para fotografiar desde fuera de la furgoneta. Desde el centro de interpretación se ven unas lagunas con bastantes aves diferentes, la vista es bonita y en ese rato ya se me pasó un poco el mal humor. Nos dejaron de vuelta en El Rocío, donde visitamos el Santuario de Nuestra Señora del Rocío y paseamos un poco por este pequeño pueblo far west. 

¿Tierra de conquistadores?

Después de descansar muy bien y disfrutar de un hotel con calefacción en Cáceres, salimos a pasear para ver el casco histórico durante el día. Nos despertamos muy temprano porque esta era la jornada más larga del viaje. Las luces estaban empezando a aparecer a esas horas de la mañana, y ver cómo trepa el sol a lo largo de las fachadas de piedra de este bonito centro histórico es una cosa divina. Desayunamos en la plaza, recorrimos las callejuelas y concluimos nuestra visita en el Museo de Cáceres, donde se encuentra el aljibe andalusí, construido en la época musulmana de la península, allá por los siglos X u XI. 

Recorriendo la península por partes: Extremadura

Llegamos el 7 a Madrid, donde mi querida madre nos esperaba con un cocido de los que tienen después una siesta obligatoria. Estuvimos charlando toda la tarde y disfrutando del reencuentro con mis padres y mi hermano. Al día siguiente salimos a pasear por Madrid y recordar las callejuelas del centro, además de tomarse unos vermúts y unas imprescindibles tapas. Esos días aproveché para ver a algunos amigos y recordar lo frenéticamente que se vive en la capital donde nací.

Mujeres de las alturas

Fecha: 1/12/2017 A finales de año tuve la oportunidad de visitar una de las comunidades más perdida en las alturas que he conocido en mi vida. La pequeña comunidad de San Francisco de Apunac en la provincia de Chimborazo, donde una serie de mujeres trabajan la quínoa de manera orgánica. Pudimos ir acompañados de Fabiola, una líder comunitaria que hizo unas pequeñas capacitaciones en ese momento. Ver pasar la vida desde las alturas y las condiciones en las que se desarrolla, le hace a uno abrir los ojos y mirar hacia abajo con una perspectiva muy diferente. A veces conviene subir