Balcanes road trip

Fecha: 14-28 de Septiembre de 2018

Lugar: Croacia – Serbia – Kosovo – Macedonia – Albania – Montenegro – Bosnia – Eslovenia

 

 

Hace varios años que con Juan Ceñal, veníamos planteándonos una ruta balcánica de aproximación; algo que nos permitiese echar un primer vistazo a esta zona tan emblemática de Europa  para hacernos una idea inicial y volver, quizás, en un futuro a profundizar en alguno de los países que la componen. Finalmente, y tras ponernos 2018 como fecha límite para hacerlo, conseguí convencer a Vero para que nos fuésemos los tres a la aventura. Esto supuso meses de preparación, de leer blogs, guías de viaje y literatura; además de, por supuesto, preguntar a amigos/as que ya habían estado por la zona. 

 

En un primer momento pensamos en viajar a Venecia (por precio de vuelo) y desde allí movernos, pero después, averiguando,  y comparando con los precios de coches de alquiler y de fronteras que te permiten cruzar con ellos, optamos por volar a Zagreb, capital de Croacia, y alquilar allí el vehículo que nos transportaría durante 15 días por estas fantásticas tierras. Es importante mencionar que no todas las compañías de alquiler te permiten cruzar todas las fronteras, y que la información en internet es poca. Por eso, dejo constancia aquí que EuropeCar (asociada en Croacia a GoldCar), te permite, por 50 € extra, cruzar todas las fronteras que nos propusimos para este viaje. 

 

Dicho esto, aterrizamos en Zagreb, punto de origen y final de esta vuelta circular balcánica. Como volveríamos a ella al final del viaje, decidimos que el mismo día que llegábamos, daríamos un paseo, comeríamos, y por la tarde emprenderíamos viaje hacia Serbia, para hacer el máximo de kilómetros de noche y aprovechar los días. Nos dirigimos al parking público más cercano que encontramos al centro de la ciudad y salimos a pasear; sorprendidos por el buen clima y en manga corta, visitamos la catedral, el mercado Dolac, la plaza Ban Jelačić y, entre otros, la famosa Iglesia de San Marcos, conocida por tener en el tejado una serie de azulejos de colores que conforman los escudos de Zagreb y del Reino de Croacia. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta pequeña capital nos sorprendió gratamente, por sus modernas calles recorridas por tranvías, el poco ruido que emiten los vehículos y los bonitos restaurantes y tiendas que hay en las principales avenidas; además de las pequeñas cafeterías con encanto en las que uno podría pasarse horas sentado viendo a la gente pasar. Un lugar bonito y acogedor; demasiado parecido, quizás, a la Europa que ya conocíamos. 

 

 

 

 

 

 

Tras el paseo y una primera incursión en la gastronomía croata, comiéndonos un Zagorski Štrukli (lasaña típica de la región), iniciamos la suma de kilómetros que nos depararía este viaje, dirigiéndonos hacia Novi Sad, Serbia. También sorprendidos por las excelentes autopistas del país, llegamos al primer puesto fronterizo, donde sin mayor problema, nos miraron los pasaportes y con una sonrisa, nos dejaron pasar. Cuando Verónica entregó su pasaporte ecuatoriano se quedaron mirándolo de arriba a abajo, investigaron un buen rato la visa Schengen, y casi con una subida de hombros y cara de circunstancia, pusieron un sello y nos dejaron continuar. Primer control fronterizo superado sin problemas!! Ya estábamos en Serbia y todo iba sobre ruedas. 

 

Llegamos finalmente a Novi Sad, donde habíamos reservado por booking un hotel. Allí nos atendió un señor que no hablaba nada de inglés, y con señas, nos indicó cuáles eran nuestras habitaciones, y de manera amable nos enseñó que todos los interruptores funcionaban, así como la televisión y la cisterna del baño. Entonces, con una sonrisa de oreja a oreja, nos metimos en nuestras camas para descansar e iniciar con ganas el siguiente día de aventura. 

 

 

 

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