El boquerón, parque nacional?

Este sábado, como no estábamos apenas cansados de trabajar, sómos jóvenes y no necesitamos descansar, madrugamos para subir al boquerón, el cráter del volcán de San Salvador. El típico lugar cercano a la ciudad al que puedes ir siempre que quieras, pero lo vas dejando y nunca subes… El lugar está bonito, tiene buenas vistas y se mira toda la ciudad, sin embargo, llama la atención que solo una pequeña parte de la vegetación del cráter está protegida. Todo el resto tiene dueño y no es el estado. Intentamos dar la vuelta a todo el perímetro, pero nos cansamos porque pegaba

Entre bosques nebulosos, trifinios y quetzales

Este fin de semana fuimos al parque nacional de Montecristo, junto con El Imposible, las dos únicas zonas protegidas eficazmente de El Salvador. Hay que solicitar permiso al ministerio de medioambiente para poder acceder al lugar, aunque es curioso como el área recreativa se llena de domingueros los domingos, valga la redundancia, que nunca llegan a adentrarse en los atractivos senderos que posee este parque. Con acceso únicamente desde la zona salvatrucha, el cerro trifinio es la frontera entre Guatemala, Honduras y El Salvador. La subida hasta la cima es bastante sencilla, con un agradable paseo entre helechos arborescentes, orquídeas, musgos,

y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido….

Con alegría y lágrimas en los ojos, vimos partir a la banana, con Massimo, Nicoletta y María en su interior. Rumbo al norte, rumbo a México, donde comenzará el largo viaje por toda América Latina. El proyecto de banana-arte pretende llegar hasta Ushuaia… y ya veremos cómo se les recibe cuando pasen de nuevo por aquí, y ya veremos cuantas veces nos los volvemos a encontrar por el mundo. De momento, se les puede seguir la pista en el blog de nico e massi, donde han prometido ir contándonos lo qué van haciendo y los puntos a los que van llegando.

La Tierra respira a través de ausoles

Este fin de semana, con motivo de la despedida de Sara, nos hemos ido a unas casitas en Ahuachapán. Un lugar llamado “los ausoles”, palabra náhuatl, que viene a significar “fumarola volcánica”. El lugar es impresionante, han canalizado todas las aguas termales en unas piscinas de diferentes temperaturas donde uno se puede bañar y quedarse extasiado por horas. Un lugar con una gran fuerza natural que deja a uno boquiabierto ante las cosas asombrosas que tenemos en el planeta. Los ausoles en sí están en los alrededores, y les hicimos una visita, pero entre el humo azufrado que sueltan, el calor