Pistas infinitas en el Sur del valle

Con el depósito del coche al límite, llegamos a Mfuwe, donde se encuentra la única gasolinera en kilómetros a la redonda. Entramos en ella y nos dicen que no hay combustible, que llega “pasado mañana”. Entonces tuvimos que formular la famosa pregunta: “dónde queda el mercado negro?”, y el tipo nos señala un techadito de hoja de palma lleno de

Luambe, o el dulce canto del hipopótamo

La salida desde North Luangwa es a través de las arenas del río, por un lugar llamado el pontoon, donde, si no fuese por las indicaciones de los rangers que vigilan la puerta, probablemente nos habríamos quedado hundidos en el lodo. Salimos airosos de aquello y continuamos por las carreteras de arena que se bifurcan tantas veces como estrellas hay

El valle de Luangwa, comencemos desde el Norte

Después de alquilar un Toyota Hillux Surf y meter todo nuestro equipaje en la baca gracias a las filigranas de Jara y Teresa, emprendimos la marcha hasta Mpika, puerta de entrada hacia el Parque Nacional de North Luangwa. Nos esperaban dos jornadas de carretera y pocas cosas visitables en el camino, sin embargo, gracias a la emoción que teníamos en

Smoke that thunders

– ¿Y cómo decís que llamáis a esto? – preguntó el Dr. Livingstone secándose el sudor de la frente al detenerse a contemplar tan bello espectáculo de la naturaleza – “Mosi oa Tunya”, que significa “El humo que truena” – dijo uno de los acompañantes locales de la expedición. – Muy bien, a partir de ahora se llamarán “Cataratas Victoria”

Paso a paso descubro Lusaka

Anoche llegué a Lusaka, bastante tarde, y tras un pequeño susto con un cajero automático que se tragó mi tarjeta nada más llegar, puse los pies en el hostal en el que tenía planeado dormir. El asunto del cajero conseguí arreglarlo porque tuve suerte y el banco estaba abierto; tras suplicarles y rogarles me devolvieron la tarjeta y me salvaron