Isabela, tintoreras, tĂșneles y tantas cosas

Tras la escala en Santa Cruz, salimos hacia la Isla de Isabela. La llegada fue medio desconcertante, pues existe un caos generalizado en el puerto y te cobran una tasa por entrar, cosa que en las otras islas no pasa. Entre el caos y la polvareda de las calles sin asfaltar acabamos subidos a una chiva (creo que aĂșn no habĂ­a hablado de las chivas en este blog; son unos camiones habilitados para que la gente se siente y pasee, donde suelen poner mĂșsica, y en ciudades como Quito o Guayaquil, se convierten en puras discotecas mĂłviles). En nuestro caso, la chiva era solo para llevarnos hasta el hotel, sin mĂșsica, sin bebida y sin locura. Todo el pueblo de