Bola extra: Atlanta

Un viaje de vuelta largo y pesado, eso es lo que teníamos por delante. Nuestra vuelta a los Grandes Lagos había sido un éxito. Completamos toda la vuelta y visitamos todos los lugares planificados, incluso alguno más. El coche fue devuelto intacto a la agencia de alquiler y disfrutamos muchísimo conociendo lugares tan recónditos de la geografía norteamericana.

Nuestro vuelo de regreso hacia Quito salió muy temprano desde Chicago, e hizo una escala en Atlanta de aproximadamente ocho horas. Como no íbamos excesivamente cargados, decidimos salir a pasear un poco por esta ciudad conocida por las olimpiadas del año 1996 y ser el lugar de nacimiento del ilustre Martin Luther King.

La subida al metro fue bastante confusa, pues hay diferentes tipos de billetes y no queda claro la utilidad de cada uno ni a qué tipo de transporte público te puedes subir comprándolo. Finalmente, y tras una larga conversación con una amable agente del metro, conseguimos un billete que nos permitía subir a todos los transportes todas las veces que quisiésemos, durante un día. Así, y con este “pasaporte” en mano, conseguimos llegar hasta el Martin Luther King Jr. National Historical Park.

Este lugar es un complejo museológico que te explica la historia de MLK con vídeos, fotografías, infografías y algunas de sus pertenencias. Se encuentra dividido en diferentes edificios y te ubica muy bien en la época y el contexto en el que discurrieron sus protestas y movimientos sociales antirracistas y antibélicos. En un complejo de edificios al otro lado de la calle, se encuentra una fuente alargada con algunas de sus frases y reflexiones, entre ellas, el famosos “I have a dream” (Yo tengo un sueño). En medio de esta fuente, reposan sus restos y los de su esposa en sendos sepulcros con inscripción. Otro pequeño pabellón, muestra algunas de sus pertenencias, entre ellas, la pequeña maleta con la que viajaba el día que lo asesinaron.

A unos pocos pasos de este lugar se puede encontrar la iglesia baptista en la que tanto su padre como él solían predicar y donde se realizó el funeral familiar tras el asesinato. En la misma calle, a unos dos minutos a pie, la casa de nacimiento sigue intacta y se muestra como museo, sin embargo, funciona bajo reservas y con horarios, por lo que no pudimos entrar a ella.

Después caminamos un poco por las desoladas calles de este barrio hasta llegar al metro (o tren, nunca lo supimos bien), para trasladarnos hasta el Parque Olímpico, en el centro de la ciudad. Antes de llegar al parque, pasamos por el estadio de los Atlanta Hawks y por la puerta de los estudios de la CNN, con unas letras gigantes en la puerta, donde un montón de gente esperaba pacientemente para fotografiarse.

El parque tiene una sucesión de fuentes y monumentos conmemorativos de aquellas olimpiadas, es bonito para hacer algunas fotos y pasar un rato paseando. Tras esto, y no encontrar mucho más que hacer en el poco tiempo que teníamos, nos regresamos al aeropuerto para despedirnos definitivamente del país y regresar hasta Ecuador.


Fecha: 25 de agosto de 2019

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