Buenos Aires, un reencuentro

A Buenos Aires siempre se vuelve. Esta ciudad me encanta, fue donde puse el pie por primera vez en Latinoamérica y la llevo en el corazón para siempre. Una ciudad inmensa que me recuerda a un Madrid extendido y que siempre me pide volver. Podría pasar días, meses y años paseando por sus miles de calles, disfrutando en sus cafeterías y contemplando cada detalle en sus fachadas. Llegué en el buquebus desde Colonia, y Andrea, muy amablemente, me hospedó en su casa. Por la mañana (solo tuve un día para pasear) me dirigí al centro y paseé por la avenida Corrientes, la 9 de Julio y Santa Fé. Estuve paseando también por las calles aledañas al teatro Colón hasta que

Paseando por Buenos Aires

DespuĂ©s de un viaje en bus de 20 horas y con interrogatorio en la frontera controlando si alguno de los viajeros tenĂ­amos gripe porcina, humana, o como quieras llamarla, lleguĂ© a Buenos Aires.   En teorĂ­a llegaba a las 8 de la mañana, pero lleguĂ© a las 9:30, y las personas que debĂ­an ir a buscarme no estaban… aunque en realidad sĂ­ estaban, pero fuera como fuese, no nos encontramos. Tampoco respondĂ­an al telĂ©fono, por lo que echĂ© a caminar hacia Plaza San MartĂ­n, de ahĂ­ a la calle Florida, despuĂ©s por Corrientes, subĂ­ por 9 de Julio y decidĂ­ entrar a un locutorio a ver si me habĂ­an escrito. Y en efecto, tenĂ­a un mail con un nĂșmero de