Muy noble, muy leal, benemérita, invicta, heroica y buena

Fecha: del 31 de julio al 22 de agosto de 2021


Lo primero que hicimos este día fue conducir hasta Oviedo, donde buscamos un parking y nos plantamos en pleno centro de la ciudad. Como el tiempo apremia y no disponíamos más que de una mañana porque habíamos quedado para comer con Marcos en la costa, decidimos unirnos a uno de los muchos free tour que salen desde la plaza de la Catedral.

Allí, al pie de la estatua que representa a Ana Ozores, también conocida como “La Regenta”, estuvimos esperando a que el grupo se consolidase para salir a pasear y conocer Vetusta. Este es el sobrenombre que Leopoldo Alas “Clarín” le dio a la ciudad de Oviedo para describir de manera muy realista las relaciones sociales de los diferentes estamentos y poderes que existían en la ciudad. Ana Ozores, casada y sin hijos, con una frustración interna y en un estado de insatisfacción crónica, es la protagonista de esta novela, que es una de las obras más importantes de la literatura española.

Al pie de la estatua de Alfonso II el Casto, frente a la fachada principal de la Catedral de Oviedo, nos hablaron un poco de la historia de Asturias y de la importancia de este rey en el descubrimiento de la ubicación de la sepultura del apóstol Santiago en Compostela. Se consideró el primer peregrino, pues hizo el recorrido hasta Santiago en el año 834. Por esto, el camino desde Oviedo se denomina “Camino Primitivo” y se considera a esta ciudad como origen del Camino de Santiago.

Esta catedral es interesante por poseer un popurrí de estilos: prerrománico, románico, gótico, renacentista y barroco. En su interior, la Cámara Santa, contiene numerosas reliquias y está considerada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad y Bien Individual del Camino Primitivo. Lamentablemente, la cantidad de gente en esta época del año es tanta, que decidimos no esperar para acceder a la Catedral, por lo que nos perdimos su interior, que debe ser fantástico.

El edificio más antiguo de Oviedo

Después de darnos un contexto de la ciudad y de los cuatro puntos cardinales de la plaza, iniciamos el recorrido por la zona vieja. Callejeamos rodeando la plaza hasta llegar a otra pequeña plazuela con estatuas de los comerciantes tradicionales de la ciudad, la pescadera y el pescadero.

Posteriormente, atravesamos un mercado exterior, en funcionamiento y con mucha vida; repleto de personas y enclavado entre soportales, queda prácticamente embebido en el complejo de viviendas y edificios del casco histórico de la ciudad. Atravesando el mercado cubierto de El Fontán (imposible tomar fotos de la masificación de personas y terracitas de toda esta zona), aparecimos en la Plaza de la Constitución, característica por la Iglesia de San Isidoro el Real, situada junto al ayuntamiento. Una de las cosas que más llaman la atención de la fachada de esta iglesia son las pintadas que en ella se reflejan, de diferentes periodos históricos y que salieron a la luz tras la última restauración y limpieza a la que fue sometida la iglesia. Además de un “prohibido jugar a la pelota en este sitio”, se pueden encontrar corazones atravesados por flechas o nombres de personas recién licenciadas que lo celebraban inscribiendo su nombre en este muro. De cualquier forma, un espacio muy bonito y de obligada visita para cualquiera que quiera conocer esta ciudad.

Concluimos en el mismo punto donde iniciamos el tour y desde ahí nos dirigimos por nuestra cuenta hasta la Plaza de la Escandalera. Desde allí hicimos alguna foto a la fuente de la plaza y a la bonita estatua que representa los caballos asturcones, una raza de caballos rústicos, pequeños y fuertes originarios de esta zona. Desde allí se puede contemplar la fachada del Teatro Campoamor y la estatua de Botero dedicada a la maternidad.

Hicimos un breve paseo por esta zona moderna, visitando el (nuevo) Carbayón (el famoso roble asturiano y que sirve de gentilicio para los habitantes de esta ciudad) y paseando por la calle Pelayo, donde te da la bienvenida la escultura del “Culis Monumentabilus”, de su autor “homónimo” Eduardo Úrculo, que te muestra unas nalgas negras desde todas las posiciones. Después descendimos por la calle perpendicular en dirección al Campo San Francisco, previa parada para comernos uno de los famosos helados de turrón de Diego Verdú Monerris. Este comercio data de 1878, cuando Diego Verdú, de Jijona (Alicante) comienza a llegar a Oviedo en la época navideña para vender los turrones de su tierra, y poco a poco va ganando fama hasta que se instala permanentemente en la ciudad. A día de hoy ya van por la quinta generación de artesanos del turrón que continúan la tradición de su antepasado.

Aunque la ciudad tiene más de 100 esculturas y no daba tiempo a verlas todas, no podíamos marcharnos sin visitar la estatua de Woody Allen, quien es conocido por adorar esta ciudad, habiendo rodado películas e ido en varias ocasiones a tocar con su grupo de jazz. Al pie de la estatua hay una placa con un entrecomillado dicho por Allen: “Oviedo es una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada; es como si no perteneciera a este mundo, como si no existiera… Oviedo es como un cuento de hadas

Concluimos con un pequeño paseo por el Campo de San Francisco para disfrutar de sus verdes veredas y hacernos la foto típica con otro de los ilustres personajes que adornan esta ciudad: Mafalda.

Ya se aproximaba la hora del almuerzo, y habíamos quedado con Marcos en Colunga para comer. Nos encontramos en este lugar, porque Lastres, el pueblito marinero que queríamos conocer, seguramente estaría abarrotado de turistas y fuese imposible encontrar un espacio para comer. Mario ese día se quedó también por Langreo visitando a sus amigos y familiares.

Después de comernos un plato típico regado con sidra, Marcos nos llevó a pasear por Lastres. Este pueblo no es el lugar ideal para pasear después de una opípara comida, pues está ubicado en una pendiente bastante pronunciada con vistas al mar. No obstante, el esfuerzo valió la pena, pues sus callejuelas y pintorescas casas son tan bonitas que hacen que uno se olvide de la siesta y la sangre recupere su lugar habitual en el cerebro.

Caminamos hasta la torre del reloj, que en su origen era un puesto de vigilancia del puerto, y que hoy marca el punto central de la localidad. Este puerto ballenero fue muy importante desde el siglo XVI, y permitió el desarrollo de toda esta franja costera, aunque su muelle siempre ha estado muy expuesto al oleaje y su remodelación se hizo esperar hasta el siglo XIX. Ha sido considerado como uno de los pueblos más bonitos de España y nombrado en 2010 como “Pueblo Ejemplar” en los Premios Príncipe de Asturias, lo que ha atraído gran cantidad de turistas y se percibe cierta masificación en algunos momentos del día.

El recorrido por su muelle fue muy interesante, disfrutamos de la contemplación de los barcos meciéndose al son del oleaje y pudimos ver cómo cargan y descargan diferentes productos del mar. Entre ellos, llama la atención la cantidad de algas Gelidium de color rojo que, por lo que he podido averiguar en internet, son cultivadas en esta zona, y conocidas como Ocle. Poseen certificación ecológica y con ellas se prepara el agar-agar. Ahora se utiliza en cosmética y alimentación, además de ser la base de las placas de petri donde se hacen cultivos bacterianos para investigación. Las recuerdo muy bien de cuando estudiaba biología.

Concluimos la tarde visitando a los padres de Marcos en Berbes, donde pasan gran parte del año, y desde donde se contempla el infinito Mar Cantábrico. Muertos, pero con ganas de seguir disfrutando, por la noche cenamos con Mario y sus amigos Paqui y Gustavo, quienes nos acompañaron en los primeros días de la ruta gallega.

Con todo esto, ¿cómo no cantar?…

… ¡Quién estuviera en Asturias en todas las ocasiones!



Ruta: Madrid – Langreo – MUMI – Cangas de Onís – Ribadesella – La Cuevona – Playa la Vega – Gijón – Avilés – Oviedo – Colunga – Lastres – Museo Minero Valle de Samuño – Desembocadura del Nalón – Cudillero – Cabo Vidio – Tapia de Casariego – Foz – Playa de las Catedrales – Ribadeo – Rinlo – La Coruña – Finisterre – Santiago de Compostela – Cambados – Combarro – Pontevedra – Castillo de Sobroso – Ribadavia – Carballino – Orense – San Pedro de Rocas – Nogueira de Ramuin – Mirador de Cabezoás – Parada de Sil – Balcón de Madrid – Castaño Milenario de Entrambosrios – Pasarela del Río Mao – Caldelas – León – Burgos – Echalar – Lesaca – Bera – Elizondo – Ainhoa – Zugarramurdi – San Juan de Luz – San Juan de Pie de Puerto – Roncesvalles – Pamplona – Pasajes – San Sebastián – Guetaria – Bilbao – Castro Urdiales – Santander – Potes – Espinama – Fuente Dé – Las Ilces – Mogrovejo – Santo Toribio – Aranda del Duero – Madrid

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