Dunas de arena negra

Quiero cerrar la última entrada de este periodo en Cabo Verde con una mención especial a uno de los lugares más mágicos de la Isla de Santiago. Un lugar al que pocos turistas llegan, y que, sin embargo, está al lado de la concurrida ciudad costera de Tarrafal.

Se trata de la pequeña localidad de Ribeira da Prata, característica por una enorme playa de arena negra que brilla intensamente con el reflejo del sol. Acompañada por una gran cantidad de cocoteros, se trata de una playa paradisiaca un tanto diferente a las que normalmente estamos acostumbrados. Habitualmente no hay nadie en sus aguas y las olas y corrientes suelen ser bastante tranquilas, por lo que un baño caliente y placentero está prácticamente garantizado en este lugar.

Además, en los meses de verano, cientos de tortugas llegan a sus suaves arenas para colocar sus huevos. Desde hace algunos años, la asociación Lantuna, se dedica a monitorear la llegada de tortugas Caretta, a contabilizar sus huevos y a garantizar su protección hasta la eclosión.

En un par de ocasiones tuvimos la oportunidad de llegar a este lugar y contemplar en primera persona este espectáculo de la naturaleza, tanto en el momento de la puesta como en el de la eclosión de los huevos. Algo mágico e inolvidable que toda persona debería contemplar por lo menos una vez en la vida.

La asociación también ha revitalizado las calles del pueblo, pintando murales por su calle principal, y concienciando a la población sobre la importancia de estos animales y el rendimiento económico que podrían recibir con la llegada de turistas todos los años. Por el momento están en etapas incipientes, pero se espera que gane muchísimo potencial próximamente.

Muy cerca del pueblo hay un lugar donde, en algún momento de la historia, la lava cayó al mar solidificándose en unas estructuras geométricas muy características. Entre ellas, por la erosión del mar, se ha formado una poza que se llena de agua con las mareas altas, dejando una piscina que se puede disfrutar durante las mareas bajas en un entorno paradisiaco y relajado. Este lugar es conocido como “piscina de Cuba”, y ha sido uno de los lugares imprescindibles a los que hemos llevado a todas las personas que en algún momento han venido a visitarnos.

Lamentablemente, he perdido las fotos de la primera vez que fuimos, que fue la única en la que llevé la cámara grande, por lo que todo lo que comparto a continuación son las fotos tomadas con el móvil en las otras ocasiones en las que hemos llegado hasta esta poza de agua salada.

Como recomendación de hospedaje (que no suelo darlas en este blog), me siento en la obligación de mencionar la Pensión Dunas de Areia Preta, donde Zeza y su familia te atienden de maravilla y además te ayudan a organizar la visita a las tortugas. Experiencia inolvidable que se queda en el corazón.

Nuestro penúltimo día en el país, despidiéndonos de Zeza


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