En ruta de Granada a Managua

Fecha: 9 al 15 de febrero de 2023 Pisamos tierra al regreso de Ometepe, y casi la besamos, pues el oleaje fue bastante exagerado tratándose de un lago. Desde allí, casi al instante, enganchamos con un bus que nos llevó hasta la ciudad de Granada. Dentro del bus recibimos una romería de vendedores de todo tipo de alimentos y productos milagrosos; una experiencia muy centroamericana. Llegamos a la estación en Granada y nos tocó caminar un poquito hasta el centro, sorteando mercados callejeros y todo el bullicio típico de los alrededores de cualquier ciudad. Tras haber pasado una noche en un hospedaje que dejaba bastante que desear en Moyogalpa, nos alegramos mucho al ver que nuestro hotel era una casa

Nicaragua, nicaragüita: Playas, islas y volcanes.

Fecha: 9 al 15 de febrero de 2023 Vino a Costa Rica mi amigo Carlos, el Chileno que conocí en mi estancia en ese país durante 2008-2009 y al que no veíamos desde su visita a Ecuador allá por 2018. Como a él le gusta hacer, el viaje fue medio improvisado: tras una conversación breve en la que no me quedó claro si era verdad o mentira su propuesta de visitarnos, compró unos billetes con menos de un mes de preaviso. Como teníamos un festivo largo y más o menos planificada una visita a Nicaragua con mi compañera de trabajo Guiby, le propusimos que se uniese a nuestro viaje a San Juan del Sur, y aprovechásemos para conocer Nicaragua, o

León casi por sorpresa

Aunque no estaba en nuestros planes, la última noche, en Managua, donde teníamos el bus a las cinco de la mañana, salimos por el malecón, vimos la catedral vieja, la casa de los pueblos americanos y el monumento a Rubén Darío, comimos hamburguesas, tostones y acabamos, sospechosamente, bailando reguetón en una de las discotecas de la zona centro…. Volvimos al hotel, y dormimos plácidamente hasta las seis de la mañana, por lo que perdimos el bus y no había más posibilidades de viaje hasta el martes que ya era laborable. ¿La solución? Irnos a visitar León, que queda más cerca de la frontera hondureña.   Así que allí nos fuimos, y disfrutamos de otra bonita ciudad colonial algo más grande

Masaya y pueblos blancos

Llegados a Masaya después de abandonar la isla encontramos un cómodo hospedaje en la calle principal del pueblo, paseamos y disfrutamos del agradable y tranquilo ambiente que te ofrece la semana santa en Nicaragua, donde casi todos los comercios están cerrados y la mayoría del turismo nacional se concentra en las playas. Entre autobuses y autostops varios, subimos hasta lo alto del humeante volcán Masaya; rodeamos su cráter dando un paseo y visitamos el centro de interpretación. Después, a la tarde caminamos hasta el malecón de la laguna de Masaya, donde estuvimos buscando la “Pulpería Lucita” de la que habla Bunbury en la canción, y la encontramos… aunque lo que cuenta en la canción parece imposible que haya podido realizarlo

Granada, Ometepe y sus volcanes

Aprovechando la contingencia de la festividad de semana santa, nos decidimos por Nicaragua. Un plan improvisado pero premeditado en el que finalmente nos vimos involucradas seis personas. Tomamos un tica-bus de 12 horas San Salvador-Managua y de ahí nos fuimos directos para Granada, donde pasamos la primera noche entre bonitas calles coloniales y a la luz de una luna muy brillante.   Respirar tranquilidad, tener aceras y calles peatonales es algo a lo que no estamos acostumbrados aquellos que transitamos frecuentemente las calles salvadoreñas, por lo que la sensación fue placentera hasta unos niveles insospechados. El gaznate se refrescó con unas cervezas Toña y dormimos muy a gusto preparados para el nuevo día. Al medio día salimos hacia la isla de Ometepe, desde