São Vicente de punta a punta

Amanecimos en Mindelo, de nuevo, frente a la diva de los pies descalzos, Cesária Évora, inmortalizada sobre una gran fachada amarilla. Para recorrer la isla de São Vicente, teníamos alquilado un coche, que nos esperó puntual en la puerta de nuestro hotel. Cabo Verde para esto es maravilloso; sin formalidades de ningún tipo más que hacer el pago y coger las llaves. Nos dirigimos para abrir boca al Fortim do Rei, en lo alto de la ciudad. Se trata de las ruinas de una antigua fortaleza construida en 1852 con función defensiva de la ciudad. Una vez arriba, nuestros ojos no daban crédito; lo que podría ser una atracción turística de la ciudad y un pedazo importante de la historia

Últimos caminos en la isla de las mil colinas

Llegó nuestro último día en Santo Antão, y en Porto Novo alquilamos un coche para recorrer alguna de las carreteras que nos causaban curiosidad. Esta isla tiene numerosos destinos, caminatas y aldeas escondidas, por lo que podríamos haber pasado meses explorando cada rincón. Como el tiempo apremia, nos decantamos por el camino que lleva hasta Ribeira da Cruz con una parada intermedia en la villa de Alto Mira. Iniciamos el recorrido sin prisas, discurriendo despacio y tranquilos a lo largo de una carretera que al inicio pasa por unos paisajes bastante secos y agrestes, característicos de la parte oeste de esta isla. Parece que para llegar a la punta oeste, en Tarrafal de Monte Trigo, hay que recorrer bastantes horas

Gentes encantadoras en las montañas

Penúltimo día para recorrer esta isla. Volvimos a desplazarnos con Vany en su aluguer rojo. Esta vez recorrimos la más amplia de las riberas que desembocan en el norte de la isla, y la que da el nombre a la ciudad donde nos hospedábamos: Ribeira Grande. Después de desayunar, salimos, recorriendo poco a poco y sin prisa los diferentes caminos que van subiendo por la montaña paralelos al río. Estos pueblos con nombres difíciles de recordar como Coculi, Boca de Coruja, Lombo de Santa o Manta Velha, parecen perdidos en el tiempo, escarpados entre montañas y donde a sus habitantes no les preocupa perder un rato de su tiempo hablando contigo. Gente encantadora que te muestra sus tradiciones y te

Ribeiras y valles de Santo Antão

Descansamos como niños pequeños en Ribeira Grande, pues el día anterior habíamos acordado con el conductor de Jéssica y Andrés una ruta por algunos de los caminos del nor-este de la isla. Nos propuso salir temprano en la mañana para que nos diese tiempo a hacer de todo. Y así fue. Después de desayunar en Ribeira Grande, donde hice las fotos de arriba, salimos hacia el interior de la isla a lo largo de la Ribeira de Torre, una carretera que serpentea por dentro de un cañón verde entre montañas escarpadas. A sus orillas hay plantaciones de banano, papaya, caña de azúcar y otros tantos productos típicos de estos climas. La gente cría patos, cerdos, cabras y vacas, y varios

De Mindelo a Santo Antão

Aterrizamos en Mindelo, Isla de São Vicente, sin mayor inconveniente, nos dirigimos al hotel, circulando por la avenida que transcurre a lo largo de la Bahía do Porto Grande, disfrutando de las preciosas vistas hacia la inmensa isla de Santo Antão, situada justo en frente. Desde la ventana de nuestro hotel, el mural de Cesária Évora tallado por Vhils nos contemplaba e hipnotizaba de manera deslumbrante. Nos sorprendió la ciudad de Mindelo, por los coloridos de sus casas coloniales y la buena conservación en general que tiene el centro histórico. Aunque es pequeño, las callejuelas son muy agradables, y los barcos anclados en el puerto, con las montañas de Santo Antão de fondo, le dan un toque idílico a la

Fogo de color verde

Empezábamos el que pensábamos que sería nuestro último día en la isla, pues al día siguiente volábamos hasta Mindelo, Isla de São Vicente. En la ciudad de São Filipe no paró de perseguirnos desde que llegamos un guía llamado Claudio, que estaba desesperado buscando a alguien a quien pasear, pues con la pandemia, no ha tenido turistas en muchos meses. Aunque nuestro plan inicial era quedarnos en la ciudad paseando y descansando, al final decidimos irnos con Claudio, a pesar de que estuviese lloviendo a ratos. Es triste ver cómo gente honrada intenta hacer su trabajo y no puede, por lo que esta acción le ayudó a él, pero nosotros acabamos conociendo unos lugares fantásticos gracias a sus recomendaciones. Nos

Chã das Caldeiras: Sobrevivir dentro de un volcán activo

El tercer día en la Isla de Fogo subimos hasta Chã das Caldeiras, dentro del Parque Natural do Fogo, la zona más alta de la isla, donde unos cuantos habitantes resisten dentro de la caldera de un volcán activo. Por el camino, uno va atravesando pequeños pueblos hasta llegar a la entrada del parque. Es notorio cómo según uno se va aproximando a Chã, los colores de las pieles se van aclarando a la par que lo hacen los ojos de las personas. Estos colores de piel claros y los ojos azules y verdes tienen una explicación. En 1870, un conde francés llamado Louis Armand de Montrond, dejó Francia por motivos no del todo conocidos; se habla de deudas, un

Llueve en el archipiélago

En 2020 hemos vivido las vacaciones más raras de nuestra vida. Hemos sido afortunados por una serie de razones que detallaré más adelante, pero también hemos sufrido las consecuencias de la pandemia. En septiembre vinieron mis padres para conocer Cabo Verde. A pesar de las restricciones aéreas que prohibían la entrada por turismo a cualquiera no residente, quedó una ventana excepcional: las reuniones familiares. Alegando este motivo, pudimos juntarnos todos en Praia y desde aquí conocer algunas de las islas de este bonito archipiélago. Test de anticuerpos mediante, pensábamos visitar Maio durante el primer fin de semana, y viajar el lunes a la isla de Fogo, recién declarada Reserva de la Biosfera. Sin embargo, comenzó a levantarse un viento fuerte

La Isla de Santiago se camina

La isla en la que vivimos es la más grande de todo el archipiélago, y sin embargo es una de las menos turísticas del país. Los grandes atractivos y la fama internacional los tienen las islas de Sal, Boa Vista, Santo Antão y Fogo, principalmente. Muchas personas pasan por esta isla solamente porque la capital está aquí y sus vuelos llegan hasta esta. Como mucho, algún visitante informado, visitará Cidade Velha para poder empaparse un poco de la historia y el patrimonio cultural que existe aquí. Cuando uno busca “Cabo Verde” en Google lo primero que aparecen son las famosas playas de las Islas de Barlovento y poco o nada se conoce sobre la Isla de Santiago, pues no posee

Porto Mosquito – el final de la ruta

La Isla de Santiago se puede recorrer de punta a punta en algo más de una hora, dependiendo lo experto que uno sea con las curvas. En un par de ocasiones le hemos dado la vuelta a la isla y hemos dado ojeadas rápidas a los pequeños pueblos que uno se encuentra en su ruta. No obstante, y aunque puede dar sensación de pequeña, la cantidad de caminos empedrados y pueblos remotos perdidos entre las montañas, es enorme. Espero que podamos dedicar estos años a descubrirlos poco a poco, y seguro que más de una joya escondida nos encontramos por el camino. En estas pequeñas aldeas parece que uno ha cambiado de país. El contraste con Praia es enorme, y

En barco hacia la Isla de Maio

La Isla de Maio es la isla más próxima a Santiago, donde se encuentra Praia, la capital de Cabo Verde. Aunque uno se esperaría un servicio constante de barcos que van y vienen, resulta que el servicio ni siquiera se ofrece todos los días. Además, la página de Interilhas, que ofrece los viajes en barco, lanza un calendario de programación mensual, por lo que tampoco se pueden comprar con mucho tiempo de anticipación. En fin, que al menos, para ir a esta isla, se puede salir desde Praia los viernes por la tarde y regresar los domingos, y eso es lo que hicimos. El viaje merecería una entrada entera para describirlo. Llegamos, como indicaba el boleto, una hora previo a

Bola extra: Atlanta

Un viaje de vuelta largo y pesado, eso es lo que teníamos por delante. Nuestra vuelta a los Grandes Lagos había sido un éxito. Completamos toda la vuelta y visitamos todos los lugares planificados, incluso alguno más. El coche fue devuelto intacto a la agencia de alquiler y disfrutamos muchísimo conociendo lugares tan recónditos de la geografía norteamericana. Nuestro vuelo de regreso hacia Quito salió muy temprano desde Chicago, e hizo una escala en Atlanta de aproximadamente ocho horas. Como no íbamos excesivamente cargados, decidimos salir a pasear un poco por esta ciudad conocida por las olimpiadas del año 1996 y ser el lugar de nacimiento del ilustre Martin Luther King. La subida al metro fue bastante confusa, pues hay

Madison, Wisconsin

El viaje estaba llegando a su fin, los inmensos bosques y las caminatas por senderos y cascadas quedaban atrás. Nos quedaban apenas un par de destinos antes de llegar a Chicago de nuevo y regresar a la cotidianidad de nuestras vidas. Sin embargo, la experiencia de haber rodeado los grandes lagos y conocido estos lugares tan únicos, se quedaría en nuestros recuerdos para siempre. Esa mañana fue una de las más largas y aburridas desde que inició el viaje, pues recorrimos aproximadamente 500 Km por unas carreteras, que en muchas ocasiones eran una línea recta infinita sin ningún vehículo en los alrededores. Si a esto le sumas que no hay que cambiar de marchas por tratarse de un vehículo automático

Porcupine Mountains

Después de desayunar, salimos con el coche paralelos a la orilla del lago Superior, recorriendo la Upper Peninsula de Este a Oeste, hasta adentrarnos en el Parque Estatal Porcupine Mountains, también conocidas popularmente como las “Porkies”. Se llaman así, porque tradicionalmente, los pueblos originarios de esta zona, describían la silueta del complejo montañoso como la de un puercoespín agazapado; aunque nosotros no lo vimos. Estos bosques son muy característicos por el estado salvaje en el que se encuentran y la cantidad de fauna que en ellos habita. En todas partes hay señales de precaución ante los osos negros y sobre cómo se debe actuar en caso de encontrarlos. Llegamos directamente hasta uno de los miradores en lo alto del parque,

Pictured Rocks National Lakeshore

Después de una relajada noche en nuestra cabaña salimos a la calle para realizar un par de rutas de senderismo. Toda esta zona es conocida por ser tierra de osos y muy biodiversa. Un recorte de periódico colocado en la recepción de las cabañas muestra un alce paseando frente a las cabañas. Siempre es bonito emocionarse pensando que vas a poder ver algún animal de este tipo en tu viaje… Llegamos hasta el parking a orillas del río Chapel, y justo detrás de nosotros llegó un autobús lleno de runners. Si el turismo de grupos ya es desesperante, imagínate si además de ir en grupos grandes, van corriendo. Aprovechamos que hicieron una fila interminable en el cuarto de baño para