Este fin de semana, después de informarnos de que el tsumami proveniente de Japón alcanzó el impactante tamaño de 5 centímetros, decidimos irnos a la playa para estar tranquilos. Entre unas cosas y otras y mediante contactos que no explicaré porque serían aburridos para ustedes, lectores ajenos a mi entorno salvadoreño, acabamos en un rancho a orilla de acantilado. Pudimos reposar en las piscinas saladas que se rellenan con las olas del mar y leer con unas preciosas vistas de fondo, mientras corría la brisa y no se escuchaban más que los ruidos de las olas y las chicharras. Me he sentido durante dos días como un cafetalero completamente afortunado. PD: Felicidades a mi querido hermano, ojalá pudiese regalarte un
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Este sábado, como no estábamos apenas cansados de trabajar, somos jóvenes y no necesitamos descansar, madrugamos para subir al boquerón, el cráter del volcán de San Salvador. El típico lugar cercano a la ciudad al que puedes ir siempre que quieras, pero lo vas dejando y nunca subes… El lugar está bonito, tiene buenas vistas y se mira toda la ciudad, sin embargo, llama la atención que solo una pequeña parte de la vegetación del cráter está protegida. Todo el resto tiene dueño y no es el estado. Intentamos dar la vuelta a todo el perímetro, pero nos cansamos porque pegaba mucho el sol y la vegetación era todo el rato la misma; tampoco es una cosa del otro
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El viaje relámpago de este fin de semana ha sido del todo improvisado, me llamaron el viernes y me dijeron “hay un espacio en un carro camino a Copán, te animas?” y claro, no pude decir que no. En cinco horas nos plantamos en el pueblo de Copán Ruinas, tras pasar la frontera El Salvador-Guatemala y Guatemala-Honduras. El pueblo es pequeñito, con su placita, su iglesia y MUCHA tranquilidad. Los paseos por el pueblo a la noche han sido algo de agradecer. Pero el atractivo del lugar son las ruinas mayas que se encuentran a 10 minutos caminando. No son enormes, pero tienen muchas estelas bien conservadas, unos relieves preciosos a todo detalle. Además se pueden visitar por debajo
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Es algo a lo que ya estamos acostumbrados los que paseamos por Centroamérica, pero para mis amigos españoles no deja de ser una curiosidad. Un divertido método de hacer todas tus operaciones bancarias desde el carro por un sistema de tubos al más puro estilo Futurama.
El jueves y el viernes se realizaron unas jornadas sobre cambio climático en Siguatepeque, Honduras, y para allá que me llevaron en un microbusito, porque me tocó hacer una presentación en el evento. Pasamos dos días muy entretenidos, ya que, además de lo interesante del acto, por las noches siempre caían unos flor de caña para fomentar la plática y amistad entre los participantes. Tanto fue así, que decidí quedarme hasta el domingo, visitando una pequeña ciudad colonial llamada Comayagua junto con mis compañeras de Progressio Honduras. El sábado en la mañana teníamos idea de subir al parque nacional Montaña de Comayagua, pero se nos escapó el bus y ya no había modo de ir y volver en el mismo
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Este fin de semana fuimos al parque nacional de Montecristo, junto con El Imposible, las dos únicas zonas protegidas eficazmente de El Salvador. Hay que solicitar permiso al ministerio de medioambiente para poder acceder al lugar, aunque es curioso como el área recreativa se llena de domingueros los domingos, valga la redundancia, que nunca llegan a adentrarse en los atractivos senderos que posee este parque. Con acceso únicamente desde la zona salvatrucha, el cerro trifinio es la frontera entre Guatemala, Honduras y El Salvador. La subida hasta la cima es bastante sencilla, con un agradable paseo entre helechos arborescentes, orquídeas, musgos, lianas y otros tantos seres vegetales. Un bosque húmedo tropical repleto de biodiversidad, donde, secretamente, se esconden las
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Ya llevo dos meses viviendo con Lidia en una casa bastante retro que considero que deben conocer. Tiene unas tapicerías espectaculares, unas lámparas de araña maravillosas y una fuente en el jardín con estatua y luces que no tiene desperdicio. También aprovecho para subir una foto de la bicicleta.
Con alegría y lágrimas en los ojos, vimos partir a la banana, con Massimo, Nicoletta y María en su interior. Rumbo al norte, rumbo a México, donde comenzará el largo viaje por toda América Latina. El proyecto de banana-arte pretende llegar hasta Ushuaia… y ya veremos cómo se les recibe cuando pasen de nuevo por aquí, y ya veremos cuantas veces nos los volvemos a encontrar por el mundo. De momento, se les puede seguir la pista en el blog de Nico e Massi, donde han prometido ir contándonos lo qué van haciendo y los puntos a los que van llegando. Salud amiguitos, les extrañaremos!
Este fin de semana, con motivo de la despedida de Sara, nos hemos ido a unas casitas en Ahuachapán. Un lugar llamado “los ausoles”, palabra náhuatl, que viene a significar “fumarola volcánica”. El lugar es impresionante, han canalizado todas las aguas termales en unas piscinas de diferentes temperaturas donde uno se puede bañar y quedarse extasiado por horas. Un lugar con una gran fuerza natural que deja a uno boquiabierto ante las cosas asombrosas que tenemos en el planeta. Los ausoles en sí están en los alrededores, y les hicimos una visita, pero entre el humo azufrado que sueltan, el calor y el gran olor, uno se queda mareado de la intoxicación. Los geiseres lanzan barro hacia arriba y
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Después de unos días desaparecido, retomo esto para felicitar el año a todo el mundo y subir unas fotos de lo que hicimos los últimos días del año. Subimos hasta San Ignacio, en Chalatenango, pueblo pequeño cercano a La Palma y ruta de acceso al Pital, la montaña más alta de El Salvador, desde donde se puede ver Honduras, Guatemala y una gran parte de este pequeño país. Pasamos allí los últimos días del año y comimos uvas pasas al son de las campanadas de nochevieja del 90-91 ofrecidas por Martes y Trece, muy mítico. Los fuegos artificiales que ofreció el pueblo estuvieron bastante entretenidos y el desfile de borrachos fue impresionante, digno de documentar. En definitiva, una gran
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El día 25 nos fuimos a ver el atardecer a la playa y a darnos unos bañitos en Costa Brava. Pasamos allí la noche y descansamos de las duras fiestas de los días anteriores…
En casa de Nicoletta y Massimo (mi antigua casa) celebramos la nochebuena, con demasiada comida y mucho baile. Tanta comida que ni al día siguiente, navidad, pudimos acabarla. Tuvimos pasta con camarones, pipianes y crema, ensaladilla rusa, chiles rellenos de arroz con hongos y queso, salmorejo, jamón y embutidos varios, ensalada de aguacate, mango, granadas y otras tantas cosas… fue una noche muy divertida que se alargó hasta la madrugada. Hasta hubo calzones de regalo para tod@s!!
Otro de los destinos más bonitos y tranquilos de este país es el lago de Coatepeque, que yo daba por contaminadísimo, pero cual fue mi sorpresa cuando llegamos allí y se veía el fondo a través del agua. No dudamos en darnos unos bañitos desde el muelle y aprovechar el buen sol que hizo. Estos 30ºC hay que aprovecharlos de algún modo!
Aunque parezca mentira, y siendo una de las playas más míticas de El Salvador, aún no había ido nunca a la famosa playa de El Tunco, un lugar bien bonito donde dicen que los atardeceres son espectaculares. Mucho surfero gringo y no gringo, cerveza pilsener y cócteles de camarón. Después fuimos al puerto de La Libertad a comprar camarones grandes frescos, una maravilla de la naturaleza. Esos intestinos hinchados como globitos son de anguila y se exportan a Asia, para los amantes de las partes más raras de los pescados.
Tras un viaje atravesando Estados Unidos y miles de controles aduaneros de todo tipo que mejor ni mencionar, aterrizamos en Teguz, capital Hondureña montañosa y de complicado aterrizaje. Me vinieron a buscar de Progressio, me enseñaron la oficina, me presentaron a la gente de la sede de Honduras y me llevaron al hotel para descansar. Al día siguiente, ya con el jet lag superado, cada día tuve reuniones con cada una de las personas de Progressio. Yo que me imaginaba triste y aburrido encerrado en el hotel por las noches, me encontré una gente impresionante que me sacó a cenar, a tomar y a pasear por diferentes lugares típicos catrachos. También tenía organizado un tour rápido por la
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