Mareja

Sí, es cierto que este país tiene un gran número de atractivos, pero también es cierto que desde Cabo Delgado, el acceso a muchos de ellos es prácticamente impensable de tan remoto. El tiempo de un fin de semana tampoco ayuda,  y las carreteras están en malas condiciones. Por todo esto, y porque nos gusta, volvimos al Parque Nacional das Quirimbas. Contactamos con un pequeño campamento llamado Mareja, en la zona Sur-Este del parque, donde hay unas casas para quedarse a dormir y un grupo de chicos muy amables te enseñan la zona. Al igual que en el campamento Taratibu, desde aquí paseamos con Peter, un “ranger” (guardaparques) inglés, que se dedica a patrullar la zona con su equipo y

Caras de Moçambique

La semana pasada tuvimos el honor de recibir en Mecúfi la visita presidencial (sin comentarios), y bueno, aprovechando el tumulto de personas, tiré algunas fotos de caras bonitas de la tierra en la que llevo ya prácticamente un año. Parece que soy el único al que le sorprendió tanto helicóptero… Llevo tiempo sin subir nada, pero entre la mala conexión y los pocos lugares visitados, queda este blog un poco desocupado hasta Septiembre. Que, adelanto ya, iré a Zambia y a Tanzania. Así que agárrense, que espero tirar todas las fotos que pueda.

Sorpresas entre el mato

Llevaba mucho tiempo oyendo hablar sobre las caidas del río Lúrio. Todos hablaban de que “les habían contado, les habían dicho”, pero nadie había ido.   Total, que aprovechando unos cuantos días seguidos de sol, y suponiendo que el camino hasta el lugar estaría seco y el coche podría pasar, decidimos hacer una incursión de avanzadilla investigadora. Llegamos hasta Chiure, donde se toma el desvío por carretera de arena. Pasando comunidades perdidas, donde la gente nos miraba sorprendida; primero por encontrarse dos coches y segundo porque esos coches iban llenos de blancos. Y, claro, un blanco, siempre sorprende, y si tienes suerte, quizás, hasta te de unas monedillas, un boli o una botella de agua vacía. Después de una hora

Islas nuestras de cada día

Nuevos destinos y nuevos caminos. Esta vez, al norte, de nuevo hacia el Parque Nacional das Quirimbas. Y es que este lugar da para mucho. Entre caminos de arena de playa, con el 4×4 a todo trapo y esquivando cocoteros, gallinas, cabritos y niños. El coche subía y bajaba “estilo guerra” (como dicen aquí). Y así, poco a poco, y entre bache y bache, llegamos a Pangane; un pueblito de pescadores aislado del mundo, donde instalaron la electricidad el año pasado.     El pueblo termina en un saliente hacia el mar, donde un hombre tiene algo a lo que denomina “camping”. Allí, mires donde mires, hay playa; una playa que es la letrina de la comunidad, lo que le

El otro lado de la bahia

Al otro lado de la bahía de Pemba, muy cercano pero muy lejano si no tienes un barco, se encuentra un complejo de casas de lujo, apartadas del bullicio, tranquilas y en las que viven unos grupos de blancos de los que poca gente sabe nada.   El lugar es maravilloso, con arrecifes de coral en la primera línea de la playa, tanto, que cuando baja la marea algunos asoman. Un lugar tranquilo, sin ruido, sin basura y donde poca gente te puedes encontrar. Nada que ver con el caos de la playa de Pemba los domingos por la tarde.   Entre estas casas existe un hotel compuesto por varias casitas, donde pasar la noche vale 500 dólares por persona

Por fin montaña

Aunque con retraso, revuelvo a la vida operacional del blog. Ya pasadas las vacaciones y retomado el ritmo habitual de trabajo, aprovecho para hablar, brevemente, sobre el fin de semana en que nos fuimos al interior.   Visitamos al fin Montepuez, esta especie de far west mozambicano con calles anchas y casas grandes. Un lugar diferente a la playera Pemba, pero con una forma de vida más mestiza. Aquí confluyen chinos, indios, tanzanos, europeos y toda clase de mundos inimaginables. La explotación de minerales en esta zona es algo misterioso pero que mueve muchas personas.   Rodeada de montañas rocosas aprovechamos para visitar algunas comunidades de la zona y al día siguiente fuimos a hacer una excursión (roca a través)

Salir de Swazilandia es sencillo

Tras estos días de pausa, lluvias, destrucción de carreteras y dolores de cuello debido al cuatro por cuatro, recupero el acceso a internet y tengo un tiempo para seguir contando el pequeño paseo por el Sur de África.   Retomamos camino hacia otro parque de Swazilandia, esta vez hacia Mlilwane Wild Sanctuary, un lugar mágico donde puedes dormir en las casas tradicionales Swazis, y muchas de las rutas que se pueden hacer son a pie, no hay grandes carnívoros, y las zonas de cocodrilos e hipopótamos, están relativamente controladas. Darse un paseo entre cebras y ñus con toda tranquilidad por la mañana ayuda a asegurarte un buen día. Sin embargo, llegar hasta allí por las carreteras de este país y

Hlane, leones entre monocultivos

Entré en Swazilandia consciente de dónde estaba entrando. El país con el índice de VIH más alto del mundo. Un país pequeño, donde su población está concentrada y del que yo desconocía prácticamente todo, salvo que existe un rey bastante peculiar que tiene nosecuantas esposas y nosecuantos miles de hijos. En el propio puesto fronterizo hay un dispensador de condones, y no te los dan de uno en uno, no; te dan un paquete con una docena de preservativos, lo que impacta a cualquiera nada más llegar.   En fin, un país que yo imaginaba chocante resultó convertirse para mi, en el país más extraño jamás visitado. Una vez pasamos las carreteras de arena entre montañas, llegamos a un mundo

Carretera y abismos

Estoy escribiendo esto con un chorro constante de sudor resbalando desde mis sienes hasta la barbilla; las gotas se me acumulan en el pantalón, que va filtrando el humano fluido y provocando una mancha de aspecto desagradable que no para de crecer. Me encuentro en Pemba, sin electricidad, y por tanto, sin ventilador. No hay nada más desagradable que la humedad dentro de un edificio de cemento situado en pleno meollo de una ciudad tropical. Aprovecho mis últimos minutos de energía en la batería del portátil para escribir esto, mientras espero al servicio de reparaciones eléctrico, que puede demorar una hora, dos o incluso toda la noche.   Venía de Mecúfi pensando en actualizar esto, pensando en la relativa maravilla

Sudáfrica “Fake África”

Ya había ganas, no solo de ver a mi prima Irene sino de salir un poco de vacaciones. Han sido diez días intensos, con mucho movimiento, pero que han merecido la pena y me han ayudado a desconectar un poco de este Norte de Mozambique, maravilloso y precioso, pero a veces estresante por el calor y su propio ritmo tropical.   Vuelo hacia Johannesburgo, donde llegaría dos horas antes que mi prima y sus amigos, tiempo en el cual aprovecharía para alquilar un coche. Era día 23 de Diciembre y la idea era pasar noche cerca del aeropuerto y salir temprano para pasar la noche del 24 en Phalaborwa, las puertas del parque nacional Kruger.   Como siempre cabe esperar,

Hasta las rodillas en el fango

Sé que tengo esto bastante abandonado, y no es porque me haya olvidado o desmotivado con el blog, ni mucho menos. Como sabéis, ando a caballo entre Pemba y Mecúfi, y en realidad, tengo bastante trabajo, y no es que tenga mucho tiempo para andar haciendo fotos a cosas curiosas. Además, en Mecúfi, paso las semanas sin acceso a internet, y con suerte a veces tengo cobertura en el móvil, y en Pemba, tampoco es que haga mucho más que ir a las playas que ya os he enseñado…   Igualmente, voy avisando de que en navidades me iré para Sudáfrica y Swatzilandia con mi prima, así que para esas fechas tendré de nuevo fotos para mostraros otros lugares, espero,

La famosa mataquenha

“Tunga penetrans es una especie de insecto sifonáptero de la familia Hectopsyllidae. Es una pulga que ataca la piel. Afecta principalmente la piel de los pies; se introduce en ella y produce prurito intenso. Popularmente se le conoce como “niguas” o “pique” (Perú), y parasitológicamente como tungiasis. Tiene un tamaño inferior a 1 mm, con cabeza grande y forma un ángulo con el vientre. Puede atacar a humanos, cerdos y otros animales domésticos. Se suele contraer al pisar suelos mojados y sucios. Tanto los síntomas como la forma del parásito son parecidos a las de una ampolla. La forma de eliminarlo más casera es romper la bolsa con una aguja o con una hoja de afeitar bien limpias, y apretar

IBO (Ilha Bem Organizada)

De nuevo en Pemba, y de nuevo chapa.   Salimos hacia el ya famoso en este blog, Parque Nacional das Quirimbas. Este archipiélago es grande y las actividades por hacer son muchas. Aunque ya había pasado por allí una semana, aún me quedaban unas cuantas cosas más por hacer en la zona (aparte de relajarse y disfrutar escuchando el mar mientras sube y baja). Desde nuestro campamento central en la Isla de IBO, hicimos un par de visitas interesantes. Fuimos a la nada, literalmente. Cuando baja la marea, se descubre un banco de arena, un islote precioso, en mitad del océano azul. Una maravilla para la vista y para el cuerpo. Rodeado de corales (aunque ciertamente algo profundos, y de

Parque Nacional de Gorongosa

Nos montamos en aquella chapa con forma de autobús soñando que sería más cómoda que la anterior, y sin embargo, la maleta sobre nuestras piernas impedía la circulación sanguínea de cintura para abajo gangrenando progresivamente la mitad de nuestro cuerpo. Aguantamos, sobrevivimos a ese infierno móvil con más paradas que kilómetros recorridos y pasamos la noche en Nampula, donde descansamos estupendamente hasta el día siguiente. Allí nos esperaba un viaje en avión hasta Beira, provincia de Sofala, para visitar el Parque Nacional de Gorongosa.   Este parque, antes de la guerra era un sueño de la biodiversidad africana, sin embargo, una de las bases militares de la guerra se montó nada más y nada menos que en mitad del parque,

Ilha de Mozambique

Retomo el blog después de unas pequeñas vacaciones alrededor del norte de Mozambique. Vino mi amigo Juan Ceñal de visita, y nos hemos recorrido algunos puntos impresionantes de este alargado y diverso país.   Normalmente, suelo actualizar esto durante los viajes, tratando siempre de hacer entradas por cada etapa del viaje; sin embargo, el acceso a internet es complicado y lento, de modo, que he esperado a estar en casa para poder ir subiendo las correspondientes entradas de cada etapa del viaje.   Comienzo con Ilha de Mozambique, pequeña isla colonial unida a tierra por un puente de 3 Km, donde los portugueses hacían antaño sus tratas de esclavos, al igual que en la isla de Ibo, sobre la que